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| No
voy a morir por ti pues nada quiero. Apenas un jardín donde poder llorar por debajo de los hombros y de la tierra, donde sacudir los labios cubiertos de ceniza en busca de las siluetas de humo que conmemoren aquellos gestos, aquellas palabras, aquellas ciudades de un tiempo que jamás existió y que aún habito. No voy a morir por ti más que lo justo. |