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Las
rosas amarillas, milagrosamente, no quieren cerrarse. Siguen tan vivas.
El aire de la casa dejó de estar frío, y un viento cálido,
como de certeza, hace presencia.
La niña sigue en silencio. Parece una niña triste.
Ahora le hablo. Dice sí. A veces no me mira.
Comencé a caminar porque es una manera de no pensarte
una manera de sentirte caminar conmigo mano con mano.
Es cierto, decir adiós es morir un poco.
Nunca te dije que te quería, no dijimos nada del amor.
Después de todo, he aprendido, la verdad no es lo importante
todo trata de una ficción en la que creemos voluntariamente
como una obra teatral a la cual vamos a ser quien querramos ser.
Un letrero dice No te olvides, resérvate un espacio.
Nov.1-05
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