A María Jesús Casals

después del deseo vino el tiempo
con sus inútiles pasiones por reavivar
y días ya ausentes
que parecían comprenderlo todo.
llegó el tiempo coleccionando la belleza
y su desolación.
y así fueron quedando vacíos los recuerdos
con ese silencio infinito del taxidermista.

(es la bahía
y desde ella
veremos morir el mar)

 

 

y como si hubiesen
caído
lentamente junto a la lluvia,
los días pasados
se hacen extraños
y sin nombre.

 

hoy puede ser que esté amaneciendo,
pero mañana aún es nada.
es tanto silencio…

 

es la noche.
y hay almendros
en flor
que continúan siendo blancos.