Se estaciona el viento
torrencial en el follaje
Ha vuelto y con ella
viene el espíritu candente
de la nana Nay de Achanti
Criaturas olvidadas hasta
lo frenético del silencio
vienen de la alameda de amapolas
velado por Nagana
el cuidador del sueño
que irradia para la noche
en que ella vuelve

      tamborileo de mar
              y tierra
Danzan
los espíritus furiosos
de madera y cuero
los pies contra el suelo
tiemblan palmeras sus caderas
y el cabello parece huir
con sus cabezas
iluminadas en fuego
por una luna apacible
y enigmática

Cantan
los amantes imposibles
de Bambuk y Cauca
El duelo se extiende
a lo largo de la piel
y de la sangre

        Ha vuelto
      Ella ha vuelto

Atizada en compañía de tamboras
conjuradas y rebeldes.