Quiero volver a las pesadas calles
que desanduve junto a los desafiliados
-- mis lazarillos --,
y reencontrarme con su abrazo,
con su migaja de pan,
con su costal repleto de ilusiones,
con su sueño aconteciendo en alguna acera
y a cualquier hora,
con su libre opción de no poseer ni la muerte.
Esas calles conservan, bajo estricto secreto,
la razón de mi locura
y el tránsito por el abismo.
¡Voy a volver!
...para arrancarle a la calle mi pasado
y darle muerte al Yo
que me sujeta las alas.