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No
recuerdas ya tu vida de amarguras. No recuerdas lo que hiciste para estar
aquí, en tu piso, sola, con tus hijos.
Una batalla legal para recobrar tu identidad.
No tienes que rendir cuentas a nadie. Vives para ti y para tus hijos.
Se acabaron los gritos, los silencios.
Nadie te entiende a tu alrededor. Parecíais la pareja perfecta.
No te importa la opinión de tus familiares. Hiciste lo que tenías
que hacer para volver a ser tu misma. Has osado romper los moldes preestablecidos.
Puedes
vivir sin oír la voz amargada que te recriminaba tanto. Sonríes.
¿Cuánto tiempo hace que no has sonreído? Demasiado
tiempo. Habías olvidado el azul del cielo, los rayos ardientes
del sol sobre tu piel.
El teléfono suena.
Es Ángel, tu vecino, tu amigo. Es la única persona que te
ayudó a salir del abismo. Hombre atento y delicado. Pensar en Ángel,
hablar con Ángel es sinónimo de renacer. Escuchas sus palabras
y te sientes aliviada, amada. Amada. ¿ Es amor este dulce sentimiento
que va naciendo en ti?
Si, amor. Amor en toda la extensión de la palabra.
Vuelves a la vida.
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