Las paredes no contestan...

Escaparon los cuadros,
la música agotó su melodía
y las flores del jarrón
murieron.

Las ventanas cegaron sus cristales
y las arañas tejieron múltiples anécdotas
de un mismo color.

Esta soledad, con su lenguaje de silencio, se encargó de escribirme
en cada espacio de esta casa...
que ya no estás.