¡Cuidado,
te pueden plagiar la mirada!
y la mirada es lo único
que se puede esconder.

Los usurpadores de ideas
gozan con acorralarte.

Yo descubrí
una musa
visionaria
proveedora.

Con ella
podía dar giros
hacer garabatos
comerme los puntos
de las íes.

Ahora no es mía
la musa
hasta me mira
como extraño.