Llegas desvestida en el espectro de la sal para liberar al espacio donde se yergue el corazón de las cosas
el grado cero en el ojo de una tormenta
entre los rieles de los cruces y la paloma rojiza que anuncia tu llegada
que esperé en mi corazón de tierra rasa
sus grandes árboles secos y oblicuos
y los pájaros en la acechanza de la estrella
la tentación se aloja en el rumor del viento
lleva el ruido desde los confines de los planetas
sólo presta atención a las orugas que entre las pupilas de la cárdena emoción tejen tu carne sutil
los senos bañados por un deslinde de argento
la sangre fiebre del mar de inmenso rostro sueña por la alcoba y viene a encontrar la luz de tu mejilla
mientras el fuego te desnuda
y verte de espalda a espada fulgurante, es ceder al ansia
he llegado a ser hombre viento que busca débil tu talle
entre la risa acosada que interrumpe el canto de las sombras
entre la vieja corteza gastada del sol que se desvanece
tu sexo es la lidia refulgente
iluminado por lámparas de raíces
tus labios cosen el sol
bajo las rosas afables de oscuras brechas en
la alcoba, mis deseos muertos gimen esperando turno.