| Nuestra foto en Grecia |
| Calles.
Nada sino calles. Y polvo. Y ruido. Y un olivo solo. Y encima la colina de espuma y su corona de mármol. Explicarlo, Rolando, es como luchar contra la Hidra de Lerna: iban tus mitades con un jamo cazando espacios de la Hélade que es tu eje aunque yo soy tu punto de partida. Ibas de mi mano, (es decir, no de la mano de los dioses) Ibas de mi mano, decía, trazando espacios en el aire que eran jardines de polvo y de ébano. Hablábamos de éforos. Lo recuerdo y tú me contabas de Licurgo y de las leyes espartanas Tú me contabas el cuento del zorrillo. Del niño que escondió el animal bajo su manto, y aguantó el dolor hasta morir con las entrañas desgarradas, y crecimos del todo porque de todo pasa en Athinai, divinidades y héroes que no existen |