
| Con
su túnica talar hasta los pies, que le cubre incluso la cabeza, dejando ver tan sólo sus manos, descuidadamente relajadas, y su cara, morena, ladeada a la izquierda, barba y bigote muy negros, descansa el monje. Duerme en la silla dura de madera la siesta de los inocentes. Y sueña... |