A Guillermo Cabrera Infante


He perdido el país
que llevaba en la frente.

Quizás porque quise domar
avispas con los rayos del sol,
mientras una lluvia de hierro
caía en la tierra
y cientos de ojos
se agitaban en vuelo migratorio.

Ahora en otro lugar
cuido mi alma;
para eso no hay nada mejor
que el fuego natural
de la valentía.

Puerto Rico/ 3.18.05