Entre estas viejas paredes corroídas
desandan los fantasmas de mi suerte
la saya de la abuela inunda el aire
augurio de alacena de manjares
al alma del abuelo nos da el norte
maestro del central y de la esdrújula.
Bajo este techo en que tanto arrulla octubre
que hoy nos muestra el universo en su descaro
nos dichamos de primos, hermanos, travesuras
reímos juntos en cada Nochebuena
y lloramos la muerte de papá.
Por este piso pulido en mi sin fin
que fue pista de sueños, barca, oasis
al lomo de mi padre atravesamos ríos
y el bastón del abuelo se fue en surcos.
Aquí amanece el tío tecleando la Underwood
abuela nos encanta con su varita Singer
y la cama de hierro en que papá nació
fue cielo nuestro, frontera, iglú, trapecio
con que tocábamos de noche las estrellas.
Hoy que mis ángeles proyectan otro entorno
buscando un nuevo equilibrio a sus espacios
caerán los buitres sobre la miseria
y tendremos que empacar nuestros fantasmas.
¿Adónde irá a parar tu pizarrón, abuelo?
¿Con qué agujas, mamá, vas a tejer?