Esta es la historia que nos narra nuestra amiga, Beatriz Castilla
Ramos en su libro, “Mujeres Mayas en la robótica y líderes de la comunidad”,
un libro de título extenso cargado de anécdotas, “recreación” de habilidades y
reafirmación cultural.

Curiosamente, esta noticia de las mujeres mayas que viven y trabajan en el
sureste de Yucatán no es de tragedia.

Existe en México la empresa Ormex dedicada a la fabricación de suplementos
dentales, una empresa estadounidense que posee la más alta tecnología y
un novedoso estilo de manejo empresarial. En ella laboran las mujeres
mayas comandando equipos sofisticados, o bien en espacios ocupacionales
que antes solamente eran reservados a los hombres.

Las obreras están orgullosas de su trabajo, aceptan el reto seductor de las
nuevas tecnologías, pero miran con respeto a las personas “antiguas” - como
llaman a los ancianos y a sus vidas -. El fino balance entre ruptura y
continuidad, donde los rompimientos son asimilados de manera
reconstructiva para fortalecer su tejido social, ha sido y es uno de los
elementos constitutivos de su largo continuar.
Como diría Beatriz: Ellas no rompen con su historia, la recrean en sus
comunidades, se convierten en las nuevas actoras del cambio social. Este es
su gran mérito. Son las nuevas mayas y no: las no-mayas...


The Big Times-Puerto Rico.2004