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asomarme en ocasiones a la increíble "galería de retratos"
de personajes de la literatura colonial cuyo destello a nuestra percepción
(humana o histórica, literaria o política, magnificada o reductora
por las corrientes de nuestro tiempo tan distinto del aquellos) siempre
enriquece, Alvar Núñez Cabeza de Vaca es uno de mis "cronistas
de Indias" favoritos. Él, en una extraordinaria aventura, sufre
los reveses de una suerte que le permite, a través de peripecias
y avatares inauditos, profundizar en las culturas que descubre y penetrarlas
siendo a su vez penetrado por ellas convirtiéndose así en
uno de los "ejemplares" más curiosos de la transculturación,
que nos dejó además un libro interesantísimo, de modernidad
novelesca y largo título que los editores abreviaron: Naufragios
y comentarios. ¿Cuál es la fuerza y el secreto de esta figura singular -emisora de lo que se ha titulado "discurso del fracaso"- que sin poetizar sus experiencias al narrarlas y dando un marco de referencia objetivo regido por la hambruna, la pobreza absoluta, el cautiverio, y sin inventariar jamás una riqueza inexistente, propicia involuntariamente la prolongación del territorio a descubrir, la tierra nebulosa e incógnita que siempre queda "más allá" porque el mito es más poderoso y los sueños exploradores de la época se escapan a mundos donde sea posible ubicar las fantasías de la literatura del momento? ¿Quién era este hombre observador y cauto, capaz de sobrevivir en todas las circunstancias, que -desposeído, desnudo, cautivo y esclavo- accedió a las categorías iniciáticas más altas conquistando el respeto social y la libertad en un nuevo entorno en el que no le servían los antiguos resortes de poder ni la vieja palabra? ¿Cómo nos cuenta él mismo su aventura en los Naufragios? ¿Son su sobriedad, su silencio, su falta de prejuicios o lugares comunes de la época que le tocó vivir en el comienzo del segundo cuarto del siglo XVI, la contención de su relato, bien entendidas por el lector contemporáneo más interesado en la eficacia de las imágenes y la acción rentabilizadora de explicaciones a la page que sean "prácticas" o de "utilidad"? ¿Cómo puede traducirse la omisión intencionada del testigo directo a caballo entre dos mundos (y la presencia vigilante de una Inquisición que ajusta la tuerca" a los transgresores del código de conducta establecido), su prudencia, en el relato de los acontecimientos en la recreación de un personaje que no resulte demasiado parcial o "demediado" en su manipulación por la actualidad? ¿Cuáles son los elementos que se respetan de la fuente primitiva y cuáles los que se añaden en las reinterpretaciones actuales? ¿Cómo cuenta Alvar su investidura como médico e "Hijo del Sol" y cómo se "leen" estos poderes mágicos con los que es investido por los hijos del "fin de siglo" o los del siglo XXI? ¿Sirve la racionalidad occidental para comprender los procesos de lo inexplicable? ¿Por qué se miden con ópticas tan diferentes los aspectos relativos a la fe? Con la persona a la que interese el viaje iniciático de Alvar comparto estas preguntas intencionadas. Le sugiero además la comparación entre el enfoque de los Naufragios originales escritos por Alvar y su puesta en escena a través de la versión cinematográfica mexicana de Nicolás Echevarría. Ya sabemos que el mestizaje literatura-cine y su uso de lenguajes y técnicas diferentes produce sus conflictos. A mí me atrae el texto escrito por Alvar en el que él eligió ser el hablante, el narrador omnisciente, una pieza definitiva pero diluida en el todo que ofrece a la posteridad. Brindemos por las Islas del Buen Hado que en algún lugar permanecen vírgenes esperando a los navegantes intrépidos y suerte en la singladura. |