
| descontextualizo tus ojos de ángel exiliado (esos , los de la última mirada) me concentro y extraño tus ternuras (abolidas desde entonces) permito que el silencio me penetre agudo y perfecto para siempre y quedo caracola ensordecida. Estático el reloj se burla del abismo la tarde se preña con tu signo de abandono y tú (siempre tú) ubícuo indecible e infinito |