descontextualizo
tus ojos
de
ángel
exiliado
(esos , los de la última mirada)
me
concentro
y
extraño
tus
ternuras
(abolidas desde entonces)
permito
que
el
silencio
me
penetre
agudo
y
perfecto
para
siempre
y
quedo
caracola
ensordecida.
Estático
el
reloj
se
burla
del
abismo
la
tarde
se
preña
con
tu
signo
de
abandono
y

(siempre tú)
ubícuo
indecible
e
infinito