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| Versos para una niña de La Habana |
| Detrás
de los muros se paseaba Amalia, sola entre otras sedientas musas cada noche desde el balcón desdoblaba su sonrisa entre las arecas no siempre gacela, no siempre cazador regresaba a la alcoba trayendo luces artificiales y mares de sudores ajenos arrastrando recuerdos futiles, repitiendo palabras recién tejidas imágenes de otros mundos abarrotaban la sábanas manchadas destronaban el tedio después de un baño de alcanfor brochazos de sueños en fuga barrían las escaleras cubrían los platos, las mesas de maderas finas, y los cofres vacíos ella lavándolo todo, sola en medio de la noche, exprimiendo llaves chirriantes llevándose a la boca migajas robadas a las hormigas en sus ojos habitaban eternos fantasmas que cerraban los postigos para silenciar la otra luna, pretendiendo ahogar el llamado cuando adormecida llegaba de memoria hasta los viejos bares recontruídos allí se rompían cada noche los espejos, su cara envejecía aunque ayer era sólo una niña colgada de otra mano, acariciando libros balbuceando frases nuevas, descifrando las primeras señales del amor hoy la veo salir de nuevo sola, tratando de alcanzar la única estrella acercandose desafiante al nocturno malecón |