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| Primeras
aves ya cantan trémulamente en el vuelo desordenado, y espantan a la oscuridad del cielo. Ya todo se deja ver. Brilla la hierba -con rocío; la sierra empieza a crecer desde la orilla del río. Los sempiternos olivos parecen puntos lejanos sobre los cerros altivos al sur de la aldea, enanos. Yo, con mi fe, paseante voy siguiendo...mi camino: la de mi niñez galante para un mar, para un destino. |