Lozano es un autor genial que entró con bordados de hilos
de oro en la galería de los poetas destacados de nuestra literatura
y nos entrega con creación majestuosa, lo que los lectores esperan
de un tipo de lenguaje fantástico que se inició con Dante
Alighieri y luego se desarrolló con Poe, Quiroga, Márquez
y llegó al cenit con Borges. Sus personajes viven repitiendo
glorias que hemos adoptados como el acervo cultural de nuestra artística
memoria: Los inmortales cultores del Jazz, los legendarios creadores
del Folklore Argentino, los escritores que nos hicieron vibrar en los
días de nuestra pubertad descubridora, tal Hermann Hesse, El
Lobo Estepario y tantos otros pedestales de nuestra identidad actual
y nostálgica.
No es casual que Silvina Ocampo haya dicho que los poemas y relatos
de Manuel Lozano la transportaban a los infiernos del cielo, a Paraísos
que creyó perdidos para siempre..."Me fascinan... ¡Lo
esperé durante tanto tiempo!" dijo.
Manuel es un gran escritor hispanoamericano y lo será por siempre,
más que real, es nuestro ansiado sueño literario, ondas
de ideas y palabras que se han independizado del diccionario y que viven
ya incorporadas en la literatura Lozaniana.
Argentina es productora de hombres y mujeres de trascendencia universal.
Manuel Lozano es uno de ellos.