Como una tormenta de arena
millones de segundos van quedando atrás.
Van dejando testigo de su paso;
la dureza de mi piel, las arrugas en mis ojos...

Así, me permito ir aprendiendo de eso que llaman "vivir".

Sin mirar el pasado, quiero seguir experimentando
como se van mis actos y mis palabras de mi propio cuerpo.

Seguiré siendo como soy
una nube de polvo asimétrica en pensamientos
imperfecta pero segura de que aún
cuando el paso de los minutos desaparezca,
por seguirte escuchando, seguiré existiendo.