No sè que hora,
ni què dìa, ni que año
cumple esta noche
que celebran las sombras
en los patios
del viento.
No sè que sueñan
las cosas
dormidas en las camas
que tendiò el espejo.
Ya no es la lluvia
la que cae,
ni el fruto
el que ilumina
el àrbol,
es el regreso
de algo,
unas pisadas,
un ojo seco
abandonado de la luz,
es el tiempo
que se ahonda
en el cuerpo
para quedarse solo,
para tocar las puertas
de los àngeles
que dijeron “nunca”
y cantaron su canciòn
en los pianos
del silencio.

Quièn sabe
lo que se quiebra afuera,
lo que sonriendo da la vuelta
y se fuga en la espesura
del mundo.
Aquì sòlo unas imàgenes,
un fugitivo de mì
que ya nadie recuerda.