A Jader Rivera Monje.
| Ahora
que soy tantas cosas al tiempo Ahora que asumo mis vidas pretéritas Y las lanzo a la carne o al barro para que se vuelvan poemas o pequeñas hojas que se enfrenten al aire rizado del Zaire me llaman Lázaro. Soy Lázaro El hijo de Betania El hermano de Martha y de María He conocido la muerte Su río de rosas, gladiolos, violetas, mirtos y lirios Que he transitado, navegado y respirado En los cuatro días que duró Esa odisea por el mundo fascinante de las sombras. Soy Lázaro Tengo setenta nombres Música, viento, pájaro, buey, lluvia Son algunos de ellos Creo en la resurrección En la pervivencia En el soplo cálido que trasciende Más allá de estas tribus. Me he levantado del barro nueve veces Y ahora Soy el polvo que no vuelve al polvo. Mis manos y pies Todavía están atados con envolturas de entierro Pero también es cierto Que bajo mi cuerpo crece la hierba Circundan el gusano, el ciempiés, las calambrinas olorosas, La gaviota que remonta su vuelo En busca de otras corrientes de aire. Soy Lázaro Habitante de Betania Amigo de las sinagogas De Canaám, de Cafarnaum, de Nazaret, de Galilea Y de otras tierras lejanas Cuyos nombres no entenderían Tengo el rostro cubierto con un paño Pero cada vez que me levanto a la vida Cada vez que una mariposa Me recuerda que he nacido de nuevo El paño va cediendo paso A otras estrellas, a otras luces, a nuevas especies de animales, A otros caminos. Soy Lázaro Y en este viaje al final de la vida Me sentaré sobre otra roca A hilar el cordón sagrado El pedazo de río Que me devuelva a otra corriente En donde todas las voces clamen, Todos los músicos canten, Todas las lluvias digan: "Lázaro, levántate!" |