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Inspirada en el
cuadro de
Hippolyte Flandrin, "Joven desnudo frente al mar", 1836.


VOZ DEL
NARRADOR
Esta obra comienza con el personaje masculino de Trítono, sentado
sobre un arrecife. Desnudo, lleva un collar de hojas largas y doradas.
Es una noche oscura frente al océano.
En un monólogo desesperado, Trítono clama por el amor de
su amada. Se escucha un poema en su voz.
TRÍTONO
Me dijo un día que su vuelo lo daba el aire.
Nada sabían mis ojos de esto.
Salimos a recorrer la selva,
la voz de la mañana se escuchaba
por el trino de las aves salvajes.
Caminábamos,
ella alta con su vestido solemne,
yo metálico de armadura guerrera,
siendo feliz
muy felices.
Hasta que llegó el viento voraz
de esos vientos de diciembre y se la llevó.
La busqué.
Estos amores cuando sangran así traspasan el tiempo.
VOZ DEL NARRADOR
De manera suave se acercó a oír su desdicha una sirena.
VOZ DE LA SIRENA
¿Qué mal te aqueja mi señor? La noche me trajo hasta
ti.
VOZ DEL NARRADOR
Trítono no le contesta, se muestra indiferente. El reflejo de la
luna
baña a los dos. Ella se mueve y él permanece pensativo e
inmóvil.
VOZ DE LA SIRENA
¿A quién esperas con tanto anhelo?
VOZ DEL NARRADOR
Trítono ensimismado en su pasión, susurra.
TRÍTONO
Por la corriente rota de la grieta en la pared.
Por el decoro de su blusa tatuando el seno.
Por el laberinto que dejó su gemido
gigante volando sobre el mundo en la pupila...
VOZ DEL NARRADOR
Trítono, calla, no pudo continuar.
TRÍTONO
A ella (responde).
Sólo de pensar que la he perdido, un frío penetrante me
corta el aire.
VOZ DEL NARRADOR
De nuevo no puede olvidar el amor por su amada. Y recita.
TRÍTONO
Volaba entre mis manos como la inquieta alegría de la brisa,
desnuda,
hermosa.
Miles de luces vinieron para oír el eco de sus besos.
Y cantó la flor una canción enamorada.
VOZ DEL NARRADOR
Entonces, súbitamente se acerca un grupo de sirenas.
Tratan de interesarlo, con su música y sus palabras.
VOZ DE
SIRENA
Tendrás que salir de ese tormento.
Tu no estás solo.
Ven con nosotras (gritan las sirenas).
VOZ DEL NARRADOR
Peces-musas inquietantes, que forman trombas. Con astucias
terriblemente femeninas.
Pero al oír estos reclamos, Trítono piensa en su amada.
Pone su pensamiento en el fondo del mar.
Ese mar azul e inmenso, que hoy es oscuro.
VOZ DEL NARRADOR
Vuelven de nuevo a su asedio las sirenas.
VOCES DE LAS SIRENAS
¡Ven con nosotras! Mi arpa haré sonar para desvanecer tu
ilusión. ¡Ven con nosotras! (Repiten una y otra vez).
VOZ DEL NARRADOR
Trítono envuelto en su delirio, cortejado por las sirenas,
trata de explicar la pasión de su alma. Los momentos preciosos
que tuvo con su amada. Pero las sirenas continúan.
VOZ DE LA SIRENA
Hoy no es ayer. ¡Fue una luz! ¿Vendrás conmigo? (dice
una de ellas de ellas).
VOZ DEL NARRADOR
Pero nada conmueve a Trítono, y se escucha su voz.
TRÍTONO
Son de esas cosas que parten de pronto, como el diluvio del tiempo, de
esas tan esperadas y desvanecidas como las omnipotentes voces de sus ojos.
VOZ DEL NARRADOR
Las sirenas no descansan en sus intentos. Comprenden la melancolía
que invade a Trítono y estallan nuevamente con cantos que intentan
seducirlo.
VOCES DE SIRENAS
¡Te enloqueces! (Gritan ellas).
VOZ DE SIRENA
Las sirenas aletean. Gritan te enloqueces. Y tú divides el cielo
en la noche, estrella por estrella buscándola.
¿Por qué no miras en mí la alegría, mis cabellos
ondulantes, el agua fresca que te brindo? Calma tu sed. Multiplica el
amor. Salta al mar.
TRÍTONO
Porque es mi techo el empeño y el camino la paciencia que he de
tener.
VOZ DEL NARRADOR
Trítono insiste una vez más en su verdadero amor y recita
un poema tras otro, tratando así de convencer a las sirenas, que
cada vez se encuentran más enamoradas de él.
TRÍTONO
De las manos se me escapó su corazón y vuelve, como ola
que juega en mi playa, se mueve con amor, vive, navega, sonríe.
VOZ DEL NARRADOR
Ahora las sirenas lo escuchan tranquilas, el mar está en calma,
se ven los rayos de la luna sobre sus pelos mojados y se sienten en el
agua los suaves aleteos de sus cuerpos mientras le dicen a Trítono.
VOZ DE SIRENA
Te damos nuestras flores. La gracia del amor. Todo el universo del mar.
Y tú,
continuas encerrado en ese pensamiento que te cierra los ojos como un
sueño.
VOZ DE SIRENA
Así de ese modo, no eres ni serás.
VOZ DEL NARRADOR
Trítono contesta con su último poema de amor.
TRÍTONO
Cada cual tiene separado de todo una canción, donde alguien lleva
el sol. Cada cual tiene unida y labrada por la vida la voz del amor.
VOZ DEL NARRADOR
Trítono no escuchó nunca el reclamo de las sirenas. Anheló
siempre a su amada y se alejó a la montaña convirtiendo
su cuerpo y el collar de pétalos en un árbol.
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