|
"Me
arrepiento de haberme
|
| Inmolo
mis poemas para que sobrevivan a la muerte Y las piezas fugitivas de la hoguera Llamean en el borde de la espada como el carro iluminado del profeta. Elías es su nombre: Viaja en puño de acero, humo y fuego Bruñido el carruaje en su singular espejo A través del mar y sus orillas. Elías es su nombre En dirección ascendente hacia el abismo -De donde proviene- El hombre desaparece como una ola, Se doblega como una rama sobre su última esquina, Como un cuchillo sobre su piedra de afilar. Donde mora un nebuloso ser llamado Dios Elías irrumpe con su música secreta, Y el universo de expande ante la tonalidad -Constante y simultánea- De un carro de fuego Montado por un hombre. Elías es su nombre Nadie sabe su lugar de origen El sitio exacto por donde dejó la tierra Llegado al punto de lo absoluto y verdadero Todos dicen que fue agarrado también de los cabellos Y obligado a abandonar el mundo de los muertos. Elías sigue siendo su nombre Así se aparezca en la cima de una extrañísima montaña Transfigurado por la luz Y las emanaciones de otra muerte. Elías es su nombre Posee el poder de llegar a los lejanos velos Y sacar del flujo magnético del cosmos El oro, el cinabrio, la sangre, las palabras. Del mismo modo del que se sirvió Del cáliz y del vino Para llevar su espíritu al mar de las ilimitadas olas Así Elías emprenderá su viaje Por lo manifiesto, por el mundo Hacia un paradigma eterno -Sin duración o calidad- para despertar a través de la sustancia en los recovecos de otra blanquísima colina. |