Un filósofo al que llamaron Cínico
Quien pasó sus horas en un tonel de madera
y ahora viaja por el túnel del tiempo
renaciendo en versos de un poema
Con mi linterna al lado y encendida
Con el anhelo vivo. Siempre atento
Pues,… ¿quién sabe?
Tal vez uno de estos días,
sea usted quien me devuelva
la ilusión de creer.