¿Cuántas crucifixiones habrá de soportar este espejo?
¿Cuántas la imagen de la roldana al borde del árbol?
¿Cuántas veces el juicio,
los treinta denarios de plata
Bajo el corcel de los sinos?
Este espirálico sueño
Viene y va sobre mis días
Como el mar a la piedra
Como la ola a la playa
Como la gaviota al gigante presidio de la desesperanza.
¿Cuántas veces habré de llorar sal y hojas secas?
¿Cuánto durará este beso en la llaga del carpintero,
la parábola del eterno retorno?
¡Jesús el profeta ha muerto!
"Al madero con él"
gritaron los fariseos, los saduceos
y los escribas al pie de la horca.
¿Cuántos minutos durará esta balanza,
El llanto de Magdalena y la negación de las rocas?
Yo soy Judas,
Tesorero de los doce,
Soy Judas y peso mis carnes,
Mis treinta denarios, mis números, mi cábala hebrea,
Cargo mi cruz porque soy de la noche
Y me levanto de tantos calvarios
Hacia la tierra prometida.
¿Quién dijo que mi cruz era liviana?
¿Quién dijo que yo no tenía
Mi río Jordán, mi Gólgota,
Mi lugar de la calavera,
Mi cerro de crucifixión,
mi sepulcro donde resucitar
y mi propio ascenso a la luz
después de la muerte?
¡Judas Iscariote ha muerto!
"Al madero con él"
gritó en aquella ocasión
la divina providencia.