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Escucho
a oscuras los silencios que has dejado,
tan fríos y azulados que se antojan irreales. Silencios que de noche parecen desiguales, silencios alejados, como ecos del pasado. Escucho a solas los compases que hoy no tocas, parecen tristes olas, que añoran sus luceros. Noche-nueva oscura, de semblantes insinceros, quebrantas mi cordura y los sueños desenfocas. Escucho en la noche tus matices inaudibles, redobles que son broche de mágicas canciones; sonidos de antaño, hoy regresan impasibles. Escucho en mis recuerdos rogarte mil perdones, y respondes sin palabras, palabras terribles, palabras que no saben que tú eres todas mis razones. |