Margarita sedujo a Fausto

Porque ansiaba llegar a Lucifer

Ansiaba la simiente portentosa

De los Ángeles.


Cuando el Príncipe sucumbió en su lecho

Derramando su Memoria milenaria

Margarita lo encerró en su vientre, ávido

De vida constelada;

Abandonó de Lucifer el cuerpo exhausto

Y se adueñó de su alma.


Entonces lo miró y le dijo:

Ahora, habla.

Y Margarita calentó su sangre

Para escribir con ella

                   La historia de Fausto.