Le habla en secreto una señora a la otra, como gallina experta en su lenguaje.

Las chismosas hablan a veces como gallinas con temor trágico y en ocasiones al fingir su ternura, se conmueven como pájaros dorados con plumas e incapaces de volar. Sus lenguas son certeros puñales y están poderosamente ocultas. Dejan pasar la víctima, le van detrás y saltan sobre ella hasta verla sangrar. Hay que tener magia contra estas emboscadas, las cuales se preparan casi siempre en escenarios ajenos a nuestra voluntad.

Ante estos acontecimientos, un don especial se debe tener para hacer caer en pedazos las tinieblas tendidas, deshaciendo de ese modo todo tipo de enrredos. Quizás la solución ante estos ataques sea crearse un cuerpo elástico, que luego de estirado, vuelva a recobrar su figura normal.

Los chismes siguen a sus perseguidos como vacas aladas que desde lo alto dejan caer tortas enormes de excretas. A veces con velitas de cumpleaños, en caso de celebrar todo el tiempo que ha durado el enrredo.

¡Qué desafío! ¡Cuanta paciencia hay que tener! Es aconsejable evitar el encuentro con estas especies.

Las gallinas tienen treciento sesenta y cinco días de puro cacaréo. Van acontecimiento tras acontecimiento poniendo huevos. Son expertas en cambios de escenas, multiplican los hechos y forman intrigas que lanzan y se pegan como pecas a la piel.

Las vacas aladas hacen diez vuelos a la semana (a veces más). Son animales rumiantes que almacenan en su estómago horas y horas de mal gusto. Si usted ve un personaje de estos y trata de comprenderlo, termina sintiéndose mal. La vaca alada nos deja su manera de odiar clavada en el mismo corazón y hasta sentimos retortijones en el estómago por eso.Los pájaros incapaces de volar, hablan y hablan, gritan y se posan en las más ridículas escenas tratando de convencer a la víctima. Algunas veces utilizan colores de camuflaje, en otras su presencia brilla como la luna clara, pero su pico es una tijera, pincha y corta. Haciendo de nosotros pedacitos de papeles recortados a su gusto.

Un día las gallinas que cacaréan, las vacas voladoras, los pájaros incapaces de volar y el puñal cayeron al piso. De golpe, como castigo. Entonces viéndose indefensos, vinieron boca abajo, con disculpas, en un humillado grupo y una tregua poco duradera.

El tiempo lima las asperezas y hace que se renueven los acontecimientos. Estos mantienen vivas las llamas de las expectativas. Por lo cual siempre habrá un chisme vigente.

Cuentan que una vez los pájaros con el puñal y las gallinas trepados sobre las vacas aladas, volaron y se encontraron con la lámpara de Aladino. Sorprendidos por el hallazgo la frotaron; salió el genio (como era de costumbre), pero no hizo más que salir y el grupo completo al verlo comenzó a rumorar. Le pidieron sus deseos y aterrorizado el genio entró a la lámpara. Nunca más volvió a salir. Desde entonces nos vimos sin posibidad de utilizar los servicios del magnífico Aladino y su lámpara maravillosa.