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supo que la hora había llegado Se metió la pena dentro del pantalón Como el faldón de una camisa , y la rabia Le ensanchó las espaldas. Abrió una maleta vieja Y puso en ella un pijama y unas chanclas Una botella de ron Un ritmo de salsa peleón y la visión De unas caderas embistiendo Al ritmo de la salsa Caderas de mujer bajo sus ancas. Puso también un libro y un pincel Una paleta de colores y una espátula. Puso un cuaderno virgen y una estilográfica Y amontonó recuerdos y palabras. Plegó un crepúsculo para no hacerle raya La espuma de las olas la orilla de una playa Los cuerpos estrechados y los cuerpos soñados. Al final colocó la risa Como una copa del cristal más preciado Por encima de todo con cuidado la risa Para no quebrarla. Entonces se sentó frente al teclado. No se preocupen que me voy de viaje Ya les escribiré cuando esté instalado En mi nueva casa. Antes de apagar la luz Envió el mensaje. Cerró la maleta. Abajo Escondida en una esquina Una mujer hermosa lo esperaba. Quiero pensar que lo abrazó despacio Para no hacerle daño. Quiero pensar que bajo el manto negro Unos pechos turgentes lo cegaron Y que fue un beso hondo y largo Un beso de verdad con su lengua de carne Trepidante de amor El que finalmente en un orgasmo Abandonó su semen y se llevó su alma. Sevilla, domingo 3/02/2008 |