Lady Lee Andrews da vuelo a su sueño de tener un espacio consagrado a la poesía, donde escritores y público tengan en la palabra la razón fundamental de comunión
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Periódico El Nuevo Día 9/15/07 Puerto Rico.
Lady Lee Andrews y la poesía en acción.

 

Utopía poética

Por Rafael Franco Steeves

 

“Imagínate que una poeta boricua, y encima bastante humilde, después de dedicarle años a la poesía, entra en una de las áreas más valiosas del viejo San Juan y compra un edificio, frente a la Plaza (de armas)”, dice con cierta nostalgia Lady Lee Andrews, joven poeta y comerciante de la ciudad murada. “Y todo esto para establecer un recurso gratuito para sus colegas poetas”.
Parecería la trama de una película ceñida a los parámetros del “sueño americano”, muy a lo Hollywood. Sin embargo, la joven poeta está resumiendo el relato de la última docena de años de su propia vida. Y lo más impresionante es que en vez de exagerar, la poeta está en efecto sucumbiendo a la modestia.
La poeta es conocida como Lady Lee, tanto en la Isla como en el extranjero, porque su nombre es muy difícil de pronunciar; su madre le puso el nombre de uno de los personajes más importantes de la trilogía de Tolkien, El Señor de los Anillos: Lady Lothlorien, reina de los elfos y portadora de uno de los tres anillos de poder en manos de estas criaturas mágicas e inmortales. Es, además, el personaje femenino de la trilogía tan poderoso como sus contrapartes masculinas.
“Donde quiera que iba a leer poesía, tenía que competir con el alcohol, música, borrachos y el típico bullicio de las barras. Yo soñaba con un lugar en el que la poesía no fuese relegada a un segundo plano”Lady Lee Andrews
Lady Lee no sólo cumplió las expectativas literarias de su nombre, sino que también ha establecido un concepto innovador y original, como también radical en términos económicos y políticos. El concepto está basado en proveerle a los poetas todo cuanto necesiten para producir y crear poesía, desde habitaciones para pernoctar y computadoras hasta libros de referencia, todo libre de costo... para el poeta.
“La idea me vino por la necesidad que siempre he tenido de expresarme donde me sienta cómoda”, dice Lady Lee, “pero a donde quiera que iba a leer poesía, tenía que competir con el alcohol, música, borrachos y el típico bullicio de las barras. Yo soñaba con un lugar en el que la poesía no fuese relegada a un segundo plano”.
En aquella época, según Lady Lee, a principios de la década de los 90, “no le brindaban a los poetas el respeto que se merecen”. Por eso decidió dejar las lecturas de poesía a un lado y abrir un negocio. Esta decisión la tomó luego de haber publicado ella misma dos tomos de poesía, cuyas ediciones prácticamente se agotaron en poco tiempo, y mientras una renombrada editorial estadounidense, Random House, le había hecho una oferta para publicar su obra.
El nombre del local, The Poet's Passage, data de aquella época también. Para no perder de perspectiva su objetivo, pegó el nombre en la puerta de su cuarto, de esa manera lo veía y leía todos los días. Y aunque dejó de declamar poesía en público, continuó publicando tomos de poesía. La venta de esos libros pagaba el alquiler de la casa y a veces cubría los gastos de comida.
Para lograr su sueño, Lady Lee efectuó una agresiva campaña de recaudación de fondos. Con perseverancia y transparencia -siempre sostuvo ante potenciales inversionistas que su fin era publicar libros de poesía- logró acumular suficientes donativos para montar su primer negocio. La lista de compañías que se unió al esfuerzo incluye desde bufetes de abogados hasta algunos de los principales bancos del País.
“Mi Pequeño San Juan” es el producto de esos esfuerzos. Lady Lee comenzó a vender artesanías también, en particular fachadas miniaturas de casas famosas del Viejo San Juan, de donde surge el nombre de la tienda. Las fachadas eran famosas ya en los círculos artesanales gracias a su tío, quien había comenzado a producirlas años antes.
Las artesanías ya tenían su clientela, pero lo sorprendente fue el éxito que obtuvo Lady Lee vendiendo una serie de poemas suyos los cuales reproduce en gran formato con su particular tipografía. Estos dos productos formaron la base del éxito del negocio, el cual a su vez, le proporcionó los recursos necesarios para comprar, en diciembre de 2006, un edificio en una de las áreas más codiciadas de la Ciudad Capital: la Plaza de Armas.
El concepto está lejos de ser completado. Hasta la fecha, The Poet's Passage cuenta con un salón grande amueblado con cómodos sofás, sillones y tumbonas para que tanto poetas como escritores puedan sentarse a componer sus textos. Tiene además un escenario para las lecturas y declamaciones que se llevan a cabo todos los martes a las 7 de la noche, como también para teatro experimental y performances.
Por el momento, el segundo piso -donde se proyecta habilitar una red de computadoras para uso de poetas y escritores, habitaciones para aquellos que necesiten pernoctar y un taller de arte- se utiliza para ensayos de danza y música. Todo esto libre de costos para los artistas.
Tiene en agenda un certamen de poesía, para el cual ya ha obtenido apoyo financiero, como también variadas publicaciones relacionadas a la literatura y en especial a la poesía. Para finales de este mes comenzará a ofrecer talleres de música y poesía a cargo del pintor y poeta Enrique Agramonte.
Además de estos recursos, Lady Lee tiene planificado un museo vivo de poesía en el cual exhibirá de manera permanente diferentes piezas relacionadas a la poesía y la literatura. Estas incluyen la colección de memorabilia que ha acumulado a través de los años; efectos personales de Julia de Burgos, maquinillas de escritores famosos y hasta zapatos de ilustres poetas boricuas como Luis Llorens Torres.
“La idea del museo está inspirada en el Hard Rock Café,” dice sonriente Lady Lee. “Siempre me gustó como el Hard Rock venera la música y los músicos, pues yo quiero hacer lo mismo pero con poetas”.