Fernando Savater estaba preparado. Parecía tímido en el asiento, como quien mete la cara entre la barba y los espejuelos y encuentra en el pensamiento la respuesta a cosas tan sencillas como el respeto, la educación y la libertad.

Subió los escalones del teatro de la Universidad del Sagrado Corazón en Puerto Rico, enderezó el micrófono y se puso hablar. Comenzó diciendo:…"el tema de la educación se ha convertido en un tema esencial, que ha sido extrañamente marginal dentro de toda la temática política moderna. Digo esencial, porque cada vez que se trata de afrontar la situación de algunos problemas en nuestras sociedades sea el racismo, la violencia, la xenofobia, las muestras de intolerancia, los fundamentalismos que surgen prácticamente en todas la sociedades, de una forma o de otra, siempre habrá voces que razonablemente dicen; esto hay que combatirlo con la educación. Estos son asuntos que hay que abordar desde la infancia la juventud, desde donde se debe intentar la caza de estos males".

Basado en esta propuesta Savater le da protagonismo al educador como figura central. "Si estamos convencidos de la necesidad de la educación, debemos estar convencidos de que los protagonistas institucionales de nuestra sociedad deberían ser estos educadores".

Lleno de entusiasmo, entre chistes y acertadas respuestas mencionaba: "…que en la enseñanza de los primeros años se despierte la curiosidad y el afán de estudiar de aprender, es un proceso imprescindible y sin embargo, esos maestros de los primeros años no son ni muchísimo menos protagonistas sociales ni en mi país y yo creo que en ninguna parte. Es decir, cuando aparecen intelectuales en los debates, cuando aparecen personas que se les escuchan por la televisión o en público, rara vez hay un maestro. El maestro docente es una figura a la que se recurre cuando hay que atajar un mal. Cuando surge la violencia o los males de la juventud, cuando se dice que las escuelas no cumplen su función, no es lo que nosotros soñamos que sea. Pero luego al maestro se le abandona socialmente.

El maestro tiene que enfrentarse solo a una tarea improbable de la cual sólo se van a subrayar los defectos o los daños. No se le hace una propuesta clara respecto a qué es lo que la sociedad quiere que se trasmita a los jóvenes. No se explicita claramente si lo que él debe hacer es formar a "profesionales", como a veces muchos padres es lo único que desean --"yo lo único que quiero es tener aparcado a mi hijo o a mi hija unos cuantos años en un centro docente, para que de ahí salga pudiendo producir un rendimiento laboral y económico--. Y eso es lo único que me interesa". Si eso es de lo que se trata, obviamente no podemos luego pedir que esa persona que puede haber llegado a ser un profesional más o menos experto, ha de ser un buen ciudadano. Ser ciudadano, ser plenamente humano, es una cosa que va más allá del mero aprendizaje de las destrezas laborales y de las destrezas académicas. Es algo más complejo que el irse convirtiendo en una persona capaz de intercambiar razones y de comprender las razones que le dan".

El argumento básico del discurso de Savater, se basa en que "educar" es en principio "gobernar". Educar es un comienzo del gobierno, no como tiranía, como capricho o como extorsión sino como actividad que ayuda a crecer a la persona. El primer gobierno que sufre el joven, el niño, para sacar de él al ciudadano, es el primer gobierno que le permitirá a su vez gobernar después.

Lo característico de las democracias es que todo el mundo es gobernante, es decir, a pesar de que nosotros con frecuencia a veces con razón- le echemos la culpa de muchas cosas a lo malo que son los políticos, lo mal que cumplen sus función. Pensemos que si los políticos son malos y cumplen mal su función, es porque nosotros, que somos los políticos que elegimos a los políticos que han cumplido aún peor nuestra función, no los revocamos y no nos presentamos como alternativa a ellos y creemos que podemos serlo…etc.… es decir que "toda educación en democracia es una educación de príncipes, es una educación para crear gobernantes". En un país en el que todo el mundo va a poder colaborar con el gobierno. Todo el mundo también tiene que estar educado.

©Enrique Agramonte Robles
ESPECIAL 11-27-0