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Pidámosle
silencio al miedo
--tu ausencia rompe el asombro
para doler de cerca
hiere en vuelo:
punto tiempo horizonte madrugada
Pidámosle silencio al miedo,
que no suene en el cordón de tus zapatos
cuando digo: niña, corre, el abecedario a cuestas
y en el plano inclinado se descarna
tu muerte
en el dos tan frágil de la tarde
Jugabas a llorar tempranamente
sin dedos para contar el aliento de los otros
y tú, tan niña, muriendo eternamente
Escucho, golpe a golpe,
las horas me despiertan
y digo, muerte, Neruda,
y aún no la conoces
y sigues muriéndote hacia dentro
un poco, hacia dentro.
Por
Mireya Robles |