Perro de Guerra

Estás de frente al "Perro de Guerra". Arrojante. Listo a la tala de cuerpos
con su precisión clonada, este artefacto biológicamente fabricado para
objeto de mutilación. Utensilio de aniquilación e instrumento de limpieza,
blancos sus guantes y tajantes sus dedos de cuchilla. Ingeniada su
inutilidad en el andar para fuga de petardo y vidrio. Intentando fórmula de
casi garras, hasta casi patinar, están escritas las patas del perro para el
galope de la jauría, porque son tan intocables como fulminantes. Tan
incorpóreas como vertiginosas. Casi invisibles en su contingencia de
hecatombe. Asomo de perro domesticable en la cola-látigo que blande una
sumisión lista al mordisco. Lista como cualquier mástil para cualquier
banderita fundamentalistamente neo-facinerosa. Su costillaje hambriento,
casi seco, llenito de sangre en la actitud de sus hombros, listo a lo que
ordena el instinto de hacer lo que se está hecho para hacer: La destrucción.


Antonieta Villamil