Estamos en casa de el torero tan famoso retirado Pascual Montero. Vive en Reina Victoria. Nos abre su mujer y dice que no está en casa y que se va muy temprano y hasta la noche no viene; ya nos íbamos a ir cuando mi
compañero me dijo que porque no preguntábamos a ella algunas preguntas. He dicho que sí y empezamos
preguntándola:


- ¿Cuántos hijos tiene?
- Dos, un niño y una niña.
- ¿Edades?
- El niño 14 y la niña 8.
- ¿Cómo se llama usted?
- Amalia Gallo.
- ¿Está usted contenta de que su esposo se haya retirado de los toros?
- Muchísimo, cada vez me alegro más.
- ¿Qué profesión tiene ahora su marido?
- Una fábrica de ladrillos.
- ¿Y ganas mucho, claro?
- Pues no crea, ahora no pero esperamos que algún día gane.
- ¿Qué le hubiera gustado ser cuando pequeña?
- Bailarina.
- ¿Y consiguió su deseo?
- Pues no porque me faltó decisión pero espero que mi hija sea todo lo que yo no fui.
- ¿Tiene afición su hija?
- Tanta como yo tenía; creo que tiene no solo afición sino condiciones.
- Eso está muy bien. Una sola pregunta más: ¿su opinión sobre los periodistas?
- Usted perdone, pero son unos pesados que no hay quien los aguante, y no se enfade.
- Bueno, no nos enfadamos por educación pero nos vamos echando bombas.


Madrid, 1959 (Rosa en su infancia).


Foto: Agramonte