Hoy no es martes, pero estoy sola como estoy sola los martes. Tengo la capacidad de inventar un día, poner tu rostro encima de mis ojos y escribir para ti. Para quién más escribiría. Soplo, estoy limpia. Me alimento de yerbas, tomates pasados por aceite de oliva extra virgen, y el paisaje del mundo a la distancia. Desde mi cocina, repaso los países y sus guerras, un niño asesinado en su escuela por una bala perdida mientras toma un examen de matemáticas, una niñita que para nacer tuvo que perder a su madre. Estoy saliendo de mí. Hoy salí de la casa, pero sentí desde el pasillo de las tiendas cierta soledad no acostumbrada. Los anaqueles estaban semivacíos, espacios de nada que comprar. Pensé en la música, que tiene todo el espacio para ser escuchada, y sin embargo necesita de ti, su instrumento, para que la develen. Soplo. Algo de música soy. Todo esto construyo porque hoy no es martes y no pienso en ti. Cómo seguir pensando en ti, si falta un solo martes para que te olvide.


de Siete martes para un olvido