| La
página en blanco no es un pañuelo blanco de libertad a veces es una prisión que encarcela tu soledad o una bola de cristal donde nunca podrás adivinar acabo de repasar el mundo olvidándome de mí no quiero enumerar en esta página virgen los nombres de los sin nombre asesinados llevo la maldición del crimen en mi mano derecha el consuelo y la caricia en mi mano izquierda todo el vértigo de lo que soy y de lo que no soy en mi mente sin adjetivos soy humanidad y soy destello crimen y resurrección una mujer a medio vivir y sin metáforas asumidas las declaraciones para la sobrevivencia brava hembra atrevida irreverente ecléctica creyente en la magia de las estrellas que tal vez la luna tenga a un hombrecito pescador (el diminutivo es por la distancia) y que a pesar del inventario de horror y sin saber de dónde tengo todavía un poema más que dar un hombre más a quien seducir por el instante del beso dos senos fértiles que emanan leche una cintura firme que sostiene mi cuerpo dos piernas como troncos de árboles antiguos la libertad que defender recién nacida como estrella fugaz vengo a creer en todas las historias de ojos soñadores en el irrefutable derecho inalienable a la ternura en la declaración de amor de este canto soy por fin cuidadana de una isla que observa su luna y ella cuando llega a su luz más brillante en ese instante comienza a decrecer hasta el regreso |