Oh mía te voy a recibir
Padezco vómitos males rebeldes
He despedido el presente
Oh hija voluntariosa del río
Súbete móntate en mí
Dánzame bailemos en el sagrado manantial
Es que tengo pasión de ánimo
Es que tengo esa cosa
Que no sé si es demonio o querer
Oh dueña de la risa que extasía
Reina orgullosa de rompe y rasga
Mi inclemente
¿Qué hacer con el erizamiento?
¿En cuál altar ostentar mi alma
embarretinada en merengue?
Inclinada ante tu pubis
Oh la duda
Tus gestos de fuga tus ínfulas
Me mata el chancleteo desobediente
Sin embargo te adoro ¿no ves que te adoro?
Y todo cuanto gime es porque estoy siendo tú
Esa besada inconstante
Mi pendenciera al jugo de la naranja
Un dolor trae tu alegría
En una punzada que es magisterio
Para ti estoy clamando una isla
Otra vez de coco canisteles ciruelas
Mangos plátanos manzanos papayas
¿No ves que pongo mi cuerpo cual panetela borracha
espolvoreada en canela?
Yo me doy ungida en miel y natilla
A mi alrededor todo vuelve a ser otra vez verde
Como tu ojo almendrado y travieso
Caen de ese cielo tisú rositas de maíz
pasas y almendras
Y concibo madre de los vientos
Un girasol en el útero
Oh mi mataperra
Cuánta calle y río pienso
Para tu carne sancochada y esquiva
A tu corazón de paloma jíbara
Ofrendo este ciclón vertido en mi ombligo
Descarada y peinándome ante el espejo
Con un buche de aguardiente
Rocío a los espíritus
Ay mi despechada
Me oprimen tus puyerías añiles
Ese amor seco como el vino
Ese despojarte sinvergüenzona
De las traiciones con un chasquear de la lengua
Si todo mi yo sufriente fuese
Es culpa de la tinaja y del vetiver
Oh Yalodde santa sata
Yo te recibo extraviada en la noche
Yo te canto y te toco
Con mi sangre de señorita
Mi pellejito intacto
Escúchame Oshún
Estoy izándote mis palabras
Que son mi condena
mi libertad.


La Habana, 1992. París, 1999.
Ilustración: Agramonte