Ella enciende un cigarro
La otra va vestida de genio
La noche y la prisión
hicieron sus manías
El acaricia sus rodillas
El otro encendió su hambre
Ebrio de devoción
Ella busca ensoñadora
el espesor de un seno
La otra venera prudente
el péndulo sagrado
Ingenuidad eclipsada
por el ardor
Locura quemada
por la inocencia
¡La indecencia me era tan tierna!


Ilustración: Agramonte