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La
Habana, (NPC) Ene. 18. Desde un motel de un arrabal de Dallas,
me llamó la última vez Se
tomaba un wisky Passport, con agua mineral, marca El Águila de
Oro, que tiene color plata y No
se tomaba un wisky, se los tomaba todos y no le importaba la máquina
que le tomaba a él He
nacido en el mundo no
estoy atado a ninguna piedra no
me alcanzan ninguna geografía porque
el horno es el mismo para todos y
cualquier tumba podría ser mi
tumba... Eso.
Eso leía Reinaldo desde un teléfono público desde
bar Happy Dolly, mientras su amigo, un Cuando
regrese ya no serán iguales tantas cosas, desde
el propio calor de los abrazos hasta el curso del rayo de los ojos. Quizás
no esté mi abuela, con sus manos de maga ni
mi abuelo con voz extemporánea, tal
vez la ceiba se haya roto como un reloj cansado y
el cocotero ya no responda al viento con
sus flautas. Puede
que yo mismo no sea yo... Y
después leyó ocho, diez poemas del exilio, y de las soledades,
que no eran ni más largos ni El
poeta y periodista Reinadlo Hernández Soto me condujo, mediante
la pedrería de sus versos Si
es cierto que nos es lugar y algia, dolor y que nostalgia quiere decir
entonces dolor por un Nueva
Prensa Cubana/ Reportó desde La Habana, Raúl Rivero /
CubaPress.
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