
| Encampanado
en la vejez y en el aprendizaje de la muerte lujosamente triste y exterior inscribo en el espacio este reclamo terco. Soy pobre y sin habilidades présbite y rencoroso tengo miedo un miedo esencial y permanente. Me dejo seducir por las traiciones soy un orfebre de las pesadillas y tengo un expediente policial donde aparezco de joven entre la servidumbre con mis medallas de amanuense mis insignias de colaborador y de viejo como agente enemigo. Soy una metaforizador con propensión al llanto que en vez de en un país vive en un sueño. Puedo ser tierno y elocuente y entonces aprovecho para bautizar los desastres con nombres de mujer. Consigo ser grato y enojoso administro un señorío ralo y bendito donde se ha prohibido la felicidad y el escarmiento. |