Nadie
avisó esta guerra
y estalló sin banda sonora.
No ululan las sirenas en la ciudad
ni se ha puesto negro de humo
el cielo de repente
pero los evacuados y los heridos
pasan lentos en camiones
en bicicletas y carros de caballo
hacia sus casas y sus trabajos
en calma
en un tenaz ayuno
que los está matando.
(La Habana, Año Quinto del Período Especial)