Ya nunca digo como antes:
Algún día la volveré a ver.
Ahora son las barajas y los caracoles
los que me hacen cavilar
en mi viaje hacia la salvación.
Ya no tengo planes para el reencuentro
mis proyectos se acaban al atardecer
y se presentan como una sucesión
de teatralidades y adivinaciones.
Nada más que intuición y espíritu.
No la voy a ver aunque llegue a la ciudad que habita
y me haga fotografiar en ella
con nieve y unos puentes en el fondo.
No la voy a encontrar a pesar de mis guantes
y mi abrigo de piel
de mis lentes oscuros y mi anillo de oro.