| Ya
nunca digo como antes: Algún día la volveré a ver. Ahora son las barajas y los caracoles los que me hacen cavilar en mi viaje hacia la salvación. Ya no tengo planes para el reencuentro mis proyectos se acaban al atardecer y se presentan como una sucesión de teatralidades y adivinaciones. Nada más que intuición y espíritu. No la voy a ver aunque llegue a la ciudad que habita y me haga fotografiar en ella con nieve y unos puentes en el fondo. No la voy a encontrar a pesar de mis guantes y mi abrigo de piel de mis lentes oscuros y mi anillo de oro. |