Yo vine aquí
de niño
con mi padre
cada año a las celebraciones.
Traía siempre en un cartelón de marco rojo
una foto de Mao Zedong
con flores que mi madre hacía
con un papel brillante
que entregaban en las oficinas del Partido.
Yo vine a esta plaza a gritar consignas
inocente, puro y servil
para que los camaradas
continuaran en el poder
por la felicidad
de las cincuenta y nueve etnias
de mi querida patria.
Aquí mismo me mataron
una mañana del verano de 1989.
Sobre las piedras que mi padre ayudó a traer
para la reconstrucción de Tianamén en 1956
dejé casi toda mi sangre
y mi cabeza rota.
Mis verdugos gritaban consignas
por las cincuenta y nueve etnias de la patria querida
y la orden para que me asesinaran
salió de la misma oficina del Partido
donde entregaban el papel para las flores.
Las flores las poníamos de adorno
en las fotos de Mao Zedong
que yo traía a la Plaza de Tianamén
cuando era niño.

Del libro inédito "Puente de guitarra".