De aquellos dos amantes
de aquellos que inventaron
una temperatura
no tengo nada un lunes
en otro continente.
De aquel amor
que calcinó tu cama
y cambió la decoración
el pulso y la humedad
no queda nada bajo la tela
de mi camisa.
Es la distancia
como un dolor ambiguo
itinerante
que a veces pasa por el corazón.
Pero el vacío
es un heraldo frívolo
que va a morir al mar.
La nada es este cuchillo
sin hoja y sin empuñadura.