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Una
de las informaciones por las cuales el poeta Raúl Rivero fue condenado
en
Cuba
a veinte años de prisión.
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Tengo la obligación de creer en un hombre perseguido por la policía,
sin trabajo, marginado en el país donde nació, y ese hombre
escribe un libro de versos y, para colmo, le pone al cuaderno en la primera
página esta insignia de Octavio Paz: La poesía es salvación.
Se llama Rigoberto Díaz Cutiño, y no es un asaltante de bancos, ni un pícaro estafador de las menguadas arcas del estado. Es u tipo a quien la policía política acosa porque ama la libertad y no aplaude los dogmas. Desde luego, que hay una regencia de la angustia en su poesía, como se puede ver. Y al mismo tiempo, una obstinada renuncia al rebaño al establo diría después Carlos Alberto Montaner, y esa combinación de sentimientos le da al libro un tono duro, despiadado a veces, humanísimo siempre. Terriblemente a pie, ese es el título del libro de Cutiño, que el jurado del tercer concurso del Heraldo decidió premiar, en el 2002. Un poemario de mayor perfección formal, y parejo desgarramiento, Días anímicos, de Adela Soto, lo desplazó a un segundo lugar. Pero lo verdaderamente
importante es que los dos están ahora juntos, en Ojos abiertos,
una antología de impecable edición, que ya circula en Cuba,
y en el extranjero. ¿Es Adela Soto una de esas señoras lánguidas
que aparecen en los medios oficiales miedos oficiales, casi escribo
con la propuesta de una No. Ella es corresponsal en Pinar del Río, de Nueva Prensa Cubana. Y vive, por lo tanto, en las mismas esquinas de la sociedad que habitan todos los autores, 21, publicados en Ojos abiertos. Así es. Porque están también los premios y menciones de cuentos y periodismo, testimonios, correspondencia y ensayo. Ellos vienen al libro desde todo el mapa de Cuba, y con sus obras ayudan a conformar un panorama de lo que está pasando, en una comarca de la cultura, que los perros custodian y el rebaño no dejan ver ni escuchar con sus ladridos. Son cuentistas y periodistas que hablan de un sector de la sociedad, que está secuestrado por el dogma. Que no tiene espacio en las editoriales y revistas, que pagan todos los ciudadanos, como pagan las corbatas que compran los funcionarios en sus viajes a ferias de libros y guateques literarios. Ojos abiertos, una edición de lujo, ilustrada por un grupo de excelentes artistas plásticos cubanos que tuvieron que salir del país, es una muestra de la fuerza del proyecto de bibliotecas independientes de Cuba, y su trabajo de extensión cultural. Están ahora aquí, con sus historias vividas y contadas, sus versos previamente sufridos y con el anuncio de que hay entre nosotros muchos escritores y artistas con los ojos abiertos, que escribirán lo que otros no pueden o no quieren ver, concentrados en una marcha estable a golpe de cayado, y en los agudos de los cencerros. La Habana, feb. 14 , CubaPress, 2003. |