El espejo de casa
el implacable
comenzó hace años a enviarme
de regreso a los ojos
con mi imagen matinal y devastada
detalles del rostro de mi padre.

Eran visitas leves pero hermosas
un goce adivinarlo en mi cara
entre las láminas de agua y de jabón.

Este mes apareció también mi abuelo.

Ahora en la alborada y el espejo
somos tres
y nos miramos con cierto regocijo.


Del libro inédito "Puente de guitarra".