Deja que el agua salobre y la de lluvia
pongan humedad y hagan incomprensibles tus avisos de muerte.
Que el viento sur y los terrales se lleven
en los neblinazos del amanecer
los papeles impresos con los timbres de guerra.
Permite la luz y la tibieza en tu vidrio usurpado.
Botella vacía, haz tu próximo viaje al mar
como una ambigua nave
y no como una posible colección
de cuchillos y navajas de cristal.