De aquel ruido en la noche
de los pasos que siento
en plena madrugada
en el techo de casa.
De mi pasado
y sus eternas dinastías
de la cenefa
que desde la almohada
puede ser un precipicio
hallo amparo
en mis sábanas de lino.
Esta tela dulce me protege
me cubre, me acompaña
en sus dobleces.
En su textura tengo un refugio
que me salva de la memoria
las pesadillas, los ladrones y la policía.
Estoy seguro por unas horas
bajo esta blanca fortaleza de hilo.