Fui un lobo alguna vez
un lobo bueno
escolta personal de la Caperucita
y enemigo probado de los leñadores.
Fui lobo mucho tiempo
y cantábamos
Caperucita Roja y yo cantábamos
¨Quién le tiene miedo al Wolf, miedo al Wolf, miedo al Wolf¨
porque éramos armónicos, bilingües, afinados
y ella tocaba el piano.
Nos queríamos
hacíamos el amor
en la cabaña de la abuela
en pleno bosque
con un cesto de mimbre
sobre la mesa rústica
que le daba a los besos un rumor de buñuelos.
Fui un lobo enamorado
sin instinto de lobo
un animal de la tercera edad
manso y tranquilo
con ojos grandes, tristes, húmedos
las uñas de las garras recortadas y limpias
gris y brilloso el pelo
rojo y acompasado el corazón sin furia.
De paseo una tarde entre los árboles
la niña se quitó la caperuza
y corrió ante el leñador a denunciarme
por bestia, por amor, por gusto, por hastío
por los motivos que siempre
proporcionan los misterios del alma.
El hombre vino con unos cazadores
vinieron a matarme
y a fuego de lupana
me mataron.

VERSION LIBRE…2

No sé qué habrá pasado luego en la espesura.
A lo mejor es muy feliz Caperucita Roja
y uno de sus hombres conserva
mi gran cabeza gris
(estúpida, seca, la mirada de vidrio)
en la pared
a la derecha de la chimenea.
Yo nunca me engañé
Mi muerte ha sido siempre el final de este cuento.